Análisis de la decisión de la TPM en septiembre de 2026: sin cambios en 4,5%
En su reunión de septiembre de 2026, el Consejo del Banco Central de Chile acordó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% por decisión unánime. Esta resolución refleja una postura de cautela ante dos fuerzas macroeconómicas opuestas:

La debilidad de la actividad interna: El desempeño económico local durante el segundo trimestre y comienzos del tercero se ubicó por debajo de lo previsto, registrando contracciones trimestrales desestacionalizadas tanto en el consumo privado como en la inversión (formación bruta de capital fijo). A esto se sumó un mercado laboral resentido —con destrucción de empleos y alza en el desempleo— y el impacto de adversidades climáticas en julio.
Presiones externas persistentes: Aunque la actividad global muestra resiliencia (sobre todo en la cadena de inteligencia artificial), los riesgos inflacionarios persisten. Además, el conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar, manteniendo el precio del barril de petróleo cerca de los US$100.
El Principal Cambio: El sesgo de riesgo en la economía interna
El cambio más relevante entre ambos documentos radica en la evaluación que hace el Consejo sobre la debilidad de la economía chilena y su balance de riesgos futuros:
En julio de 2026, la desaceleración local se atribuía en gran parte a factores transitorios de oferta (vinculados a recursos naturales). El optimismo a mediano plazo se apoyaba firmemente en el catastro positivo de proyectos de inversión privada para el periodo 2026-2029.
En septiembre de 2026, tras confirmarse las contracciones efectivas del consumo y la inversión en el segundo trimestre, el tono del emisor se vuelve más precautorio. Aunque proyecta un impulso hacia 2027 de la mano de la Ley de Reconstrucción, el Banco Central introduce explícitamente una advertencia inédita en el informe previo: "no puede descartarse que su debilidad actual [de la economía local] sea más persistente que lo previsto".
Este sutil pero crucial ajuste en el lenguaje revela que el Consejo ahora pondera con mayor peso el riesgo de un estancamiento prolongado de la demanda interna en Chile, lo que eventualmente podría condicionar futuros movimientos de la TPM hacia flexibilizaciones si la inflación se mantiene controlada.


